Quien hace el blog y porqué?

Creo en pocas cosas, pero me gustan muchas, una de las que me gusta es la teoría francesa del 'terroir',  que los entendidos utilizan para los vinos. Según este punto de vista, ellos creen que los vinos se expresan de forma diversa, y se pueden crear demarcaciones territoriales, según las características diferenciales de los 'terroirs' ...

¿Pero qué es el 'terroir'? Es un conjunto de factores que crean un ambioma concreto: la tradición vitivinícola, el clima y el terreno. En el caso de los hombres y las naciones siempre he pensado que podríamos aplicar lo mismo. Los hombres se tendrían que organizar en función de su 'terroir', de su ambioma sociológico, que es lo que queda determinado por  su historia, su lengua y sus tradiciones, por el clima y por el territorio natural sobre el que viven ...

Pero los niños, que es lo que me interesa más, también serán determinados por su 'terroir', por el ambioma que formará cuerpo, emociones y tradiciones... Si, 'la historia alimentaría familiar', la tradición culinaria de la que vienen los padres, que será la de los abuelos, dejará una marca decisiva. Pero también influirá 'la tierra' donde ha crecido, o sea su cuerpo, su herencia genética, con la presencia o ausencia de enfermedades, también influirá la escuela y la edad de incorporación. Pero será tanto o más importante 'el clima', o sea las corrientes emocionales en torno al acto alimenticio que ha grabado a lo largo de la primera infancia, y finalmente influirá decisivamente la forma de educar sus carencias y preferencias... todo eso conformará un niño/a que tendrá una actitud muy concreta ante el acto de alimentarse... ésta ha sido siempre, y es, una de mis máximas preocupaciones en el desarrollo de la tarea pediátrica.

El correcto equilibrio alimentario conduce a un estado saludable que protege al individuo de la agresión externa, haciéndolo más resistente al medio. Éste es el motivo de procurar una alimentación equilibrada y feliz para todos los niños.

Me gusta cuidar de los otros, si es cierto, y creo que este sentido inherente, -como de pastor-, proviene del hecho de ser el mayor de siete hermanos. Uno de los recuerdos más antiguos que puedo rescatar de la memoria es el de mi hermano, 6 años más pequeño que yo, adiestrandolo para que camine a cuatro patas o sea para que gatee, primero, y para que aprenda a ir encima de un caballito de cartón, un poco más tarde... siempre quería que se hiciera mayor para enseñarle más cosas... quizás eso esté en la base de mi orientación profesional y por eso acabé haciendo de pediatra de cabecera, de criador de niños, cómo me gusta decir familiarmente.

Pronto descubrí que me gustaba comer bien, y por eso aprendí a cocinar... y más adelante ligando la salud y "la manduca", decidí que tenía que formarme para aconsejar sobre los alimentos y las comidas. Por eso estudié Nutrición y Dietética, y por eso dentro de la Pediatría me dediqué a profundizar en la especialidad del aparato digestivo, la Gastroenterología. Durante unos años tuve unos buenos maestros en las figuras de los doctores Ramon Tormo y Dámaso Infante, en el hospital del Valle de Hebrón. Lo que sé de Digestivo es por culpa de ellos y por que supieron estimular mi afán para formarme un criterio propio ...

Pero para acabar de arreglarlo la familia de mi mujer, los Gatell, son unos grandes cocineros, y aunque ni de lejos estaré nunca a su altura, el reto de aprender de la cocina tradicional me lo sirvieron en bandeja de plata... y es así como me fui formando un criterio propio también en el hacer de 'cocinillas'.

Finalmente tengo que decir que todo eso sería humo si mi padre no me hubiera enseñado el valor del esfuerzo. Si, y si soy así es por que desde bien pequeño me cultivó el gusto por el deporte, por la superación de uno mismo y por el triunfo, cuándo es merecido, y la aceptación de la derrota cuándo toca.


Albert Bau