El segundo trimestre

  • Las primeras papillas administradas con cuchara.

    A partir del cuarto o quinto mes ya podemos empezar a dar a los lactantes alguna comida con cuchara. Es una nueva experiencia y como cualquier inicio tiene que tener su fase de aprendizaje, aparte de unas mínimas condiciones de edad. Tengo que recordaros que durante los meses de aprendizaje es muy importante que la experiencia de comer con cuchara no se convierta en  una cosa negativa, ni para el niño ni para quien lo alimenta. Cuando enseñamos al lactante a comer con cuchara es muy importante dejar de lado la prisa y la impaciencia. Si en algún momento la experiencia es convierte en algo negativo es más prudente suspender la acción temporalmente y volver a probarlo pasados unos días. Lo que no tenemos que hacer nunca es obligar al niño a comer en contra de su voluntad, insistiendo excesivamente o forzándolo, ya que así sólo conseguiremos que rechace más la cuchara y haremos más difícil el hecho de volver a intentarlo más tarde. Si no hemos superado con éxito la fase de introducir zumos a los 2 o 3 meses, esta fase actual puede presentar problemas de aceptación del nuevo sabor y también de la técnica de la cuchara. 


    -Respecto a la tecnica de la cuchara es recomendable tener paciencia, no forzar la situación y si nos resulta dificil por que el lactante no 'entiende' que lo estamos alimentando, podemos recurrir al biberon-cuchara, como el que os muestro en la foto.  Lo podeis fabricar con un biberon viejo, cortando un poco la tetina y adaptandole una cuchara para bebes... es un invento casero pero que funciona de maravilla: el lactante ve el biberon que se acerca y abre la boca, pero se encuentra con la cuchara... asi aprende que lo que hacemos es darle de comer... pero de otra manera.... con una tetina muy rara...a la que finalmente se ha de acostumbrar.

    -Si el problema principal viene del nuevo sabor, podemos recurrir al siguiente truco: probablemente el sabor de la leche con cereales sin gluten ya lo conoce, por lo tanto las primeras semanas utilizaremos papillas de leche y cereales sin gluten que le daremos con cuchara a la hora que le tendríamos que dar la fruta. Después de unos días o de un par de semanas, mezclaremos pequeñas cantidades (progresivamente ascendentes) de puré de fruta con las papillas de leche con cereales que ya toma más o menos bien. Dependiendo de la aceptación del niño avanzaremos más o menos rápido hasta conseguir que casi tome sólo fruta con un poco de cereales sin gluten. Después de unas 5 semanas (que empezaremos a contar desde que el niño ha aceptado la cuchara) podrás empezar a darle puré de verduras. En algunos casos, poco frecuentes, puedes notar un rechazo brutal del sabor ácido de la fruta. Si es una cosa más sería que una simple mala cara (que es lo más normal), puedes probarlo con puré de zanahoria, calabaza, patata o tomate. A veces las hortalizas o verduras son mejor aceptadas que las frutas. Para preparar los purés de estas hortalizas tendrás que hervirlas en agua y después pasarlas por el minipimer con unas dosis de agua progresivas para que queden con la consistencia adecuada. No añadas ni sal ni azúcar. Tanto la fruta como los purés de verduras pueden servirse tibios al principio, solo en el caso de que esté acostumbrado a los biberones tibios a 35º ... (cosa que yo personalmente no recomiendo). De hecho aconsejo a las madres que desde el inicio del amamantamiento con biberones, los ofrezcan a temperatura ambiente. Hay estudios estadísticos que demuestran que a temperatura ambiente es menos probable que regurgite, vomite o haga bocanadas. Pero a parte de eso, es realmente útil acostumbrarlo a comer a temperatura ambiente,  en la que despues tomará la fruta y los purés, pues si algún día tenemos que darle fuera de casa una comida con cuchara, será mucho más fácil y no nos rechazará el puré por que éste se quede frío o a temperatura ambiente ...

  •   Los purés de fruta.

    A menudo las madres preguntan qué frutas son las más adecuadas para empezar. Lo pueden ser la mayoría, pero preferimos las clásicas: plátano, manzana, pera, naranja o mandarina. Siempre preguntamos a la familia por la existencia de alergias a frutas. Si uno de los padres tiene alguna alergia siempre seremos más prudentes al introducir las frutas que pueden causar los problemas. Recordamos que las alergias, o la tendencia a presentarlas más tarde o más temprano, se pueden heredar en un 25-50% de los casos. El melocotón, los fresones o fresas, y los cítricos, por este orden, son los que con más frecuencia causan alergias. Las frutas aportan principalmente vitaminas, minerales, azúcares, fibra y agua. En el caso de los niños con antecedentes alérgicos es interesante (aparte de suprimir temporalmente la fruta a la que es o son alérgicos los padres), preparar el puré de fruta hervido o hecho en el vapor. De esta manera las proteínas se desnaturalizan parcialmente y es más difícil que provoquen sensibilizaciones. En general recomiendo utilizar fruta local, eso quiere decir que si compramos manzanas que sean del territorio, no compráis manzanas de Israel si tenéis a mano las de Lérida. Los kiwis pueden ser difíciles de encontrar originales del territorio, el kiwi de Navarra tiene una producción muy pequeña y se vende casi todo localmente. A los otros productores de kiwi nacionales no los conozco y si no es kiwi italiano será de Nueva-Zelanda. Tenemos kiwi todo el año, el europeo de noviembre a junio y el del otro hemisferio de junio a noviembre. El kiwi es interesante por su contenido en fibra y el carácter regulador de los excrementos que aporta. Lo recomiendo incorporar en el puré de frutas en niños con tendencia al estreñimiento.

  • Las harinas de cereales.

    Lo mismo que explico para las leches adaptadas sirve para las harinas. Todas son validas y cumplen con los criterios qué las hacen aptas para la venta. Pero la calidad y los micro-nutrientes añadidos varían mucho de una marca a otra. Tendréis que pedirle al pediatra que os oriente. Lo que yo recomiendo es adoptar una marca de alimentos infantiles que sea fiable, que sea fabricante de productos dietéticos (no meramente una marca envasadora de productos que fabrican unos terceros...) y que ofrezca garantías de investigación, desarrollo e innovación propias. No hay más dos o tres marcas que cumplan estos requisitos. La introducción del gluten (una proteína que está presente en todos los cereales, menos el arroz y el maíz) actualmente se ha adelantado con respecto a lo que se recomendaba hace tan sólo un par de años. A partir del 5-6 meses ya podemos ofrecer pequeñas cantidades de cereales que lleven gluten, mezclados con los que no lo llevan con el fin de ir haciendo el transido de unos a los otros. A partir de los 6-7 meses ya tendríamos que cambiar definitivamente a los cereales completos. Cuando seleccionamos los cereales procuramos que sean enriquecidos con bifidus. El efecto bifidus, en el caso de los cereales (que es diferente de los lácticos como los yogurts, etc) lo dan los fructo-oligosacàridos, también llamados fibra bifidógena, son compuestos de origen vegetal, que favorecen el desarrollo de los lactobacilos y las bifidobacterias del trato digestivo, consiguiendo con eso un correcto equilibrio de la microflora bacteriana. Además estos compuestos actúan como fibra alimenticia soluble y ayudan a la regulación del tráfico intestinal.